¡Historias que valen la pena contar!
No todos los emprendimientos nacen de una gran ambición. Algunos nacen de una decisión íntima y valiente: crear algo con sentido. La historia de Kerly Mendo y de Rafael Café es la de una pausa consciente en medio de la prisa, un proyecto construido desde la coherencia, la sensibilidad y la convicción de que se puede crecer sin perder la esencia. En Emprendedores Valientes, compartimos una historia donde el café acompaña, la calma importa y el propósito guía cada paso.
Kerly, ¿Cómo nació la idea de abrir esta cafetería?
Rafael Café no nació desde la ambición. Nació desde una necesidad personal. En un momento de mucho ruido, de muchas decisiones y de mucho cansancio, el café era el único espacio donde podía parar un poco. Ahí entendí algo simple pero potente: necesitaba un lugar así en mi vida… y probablemente otros también. No quise crear “una marca”. Quise crear un lugar donde uno pueda bajar la guardia.
¿Recuerdas el momento exacto en el que dijiste: “quiero hacer esto”?
Sí. Fue cuando me di cuenta de que no quería seguir corriendo todo el tiempo. Quería construir algo que se sienta humano, no apurado. Algo que no grite, que no presione, que no finja. Ahí dije: si hago esto, lo hago con sentido o no lo hago.
¿Por qué una cafetería y no otro tipo de negocio?
Porque el café acompaña. Acompaña conversaciones difíciles, encuentros lindos, silencios necesarios. No es protagonista, pero siempre está. Eso me representa mucho. Una cafetería no es solo lo que vendes, es cómo haces sentir.

¿Cuál fue el mayor miedo al empezar?
Que se note si no era auténtico. Tenía miedo de hacer algo bonito por fuera, pero vacío por dentro. Miedo de traicionarme, de hacer algo solo porque “funciona”. Ese miedo, hasta hoy, me cuida.
¿Hubo algún momento en el que pensaste rendirte?
Sí. Y más de una vez. No por falta de ganas, sino por exceso de carga. Emprender te enfrenta contigo mismo: con tus límites, con tus errores, con tus inseguridades. Hay días donde no quieres decidir nada, pero igual tienes que hacerlo.
¿Cuál ha sido el reto más duro hasta ahora?
Aceptar que no todo depende de mí. Entender que sostener algo no es controlarlo todo, sino ordenarlo para que no te consuma. Aprender a soltar fue mucho más difícil que aprender a hacer.
¿Qué error te enseñó más en este camino?
Creer que estar cansado era señal de progreso. Hubo etapas donde trabajábamos muchísimo, pero vivíamos apagando incendios. Ahí entendí que el esfuerzo sin dirección termina pasando factura.
¿Qué aprendiste de ti mismo emprendiendo?
Que no soy invencible. Y que no necesito serlo. Aprendí a pedir ayuda, a escuchar, a equivocarme sin esconderlo. Emprender te rompe un poco… pero si lo haces bien, te vuelve más honesto.
¿Qué cambió en tu forma de ver la vida o el trabajo?
Hoy valoro más la calma que la velocidad. Antes pensaba que descansar era perder tiempo. Hoy sé que vivir en alerta permanente no es éxito. El trabajo es parte de la vida, no la vida entera.
¿Qué hace diferente a tu cafetería?
Que no pretende aparentar. No buscamos impresionar, buscamos conectar. Que el cliente sienta que puede quedarse, que no molesta, que no tiene que apurarse.

¿Qué experiencia buscas que se lleve cada cliente?
Que se vaya un poco más liviano. Tal vez no recuerde la taza exacta, pero sí cómo lo trataron. Cómo lo miraron. Cómo se sintió estando ahí.
¿Qué historia hay detrás de tu café y tu concepto?
Hay una historia muy concreta y muy real: la historia de María. María es una mujer joven, emprendedora, con una determinación que no se enseña. Con ganas reales de salir adelante, pero sobre todo con un impulso genuino de ayudar a otros. Rafael Café no se construyó desde una sola persona. Se construyó desde su ímpetu, su constancia y su forma de no rendirse cuando era más fácil hacerlo.Junto a ella y junto al equipo, fuimos levantando algo que hoy nos llena de orgullo. Con errores, aprendizajes y muchas horas de trabajo silencioso. Rafael es eso. Rafael es María. Y también es cada persona que cree que se puede crecer sin perder el alma.
¿Qué sueñas para tu cafetería en los próximos años?
Que siga siendo un lugar con alma. Que crezca, sí, pero sin perder su verdad. Prefiero menos expansión y más coherencia.
¿Qué consejo le darías a alguien que sueña con emprender?
Que no espere a estar listo. Nunca lo estás del todo. Y si esperas a sentirte seguro, probablemente no empieces nunca. Que se equivoque.
Pero que aprenda de esa equivocación. La única forma real de crecer es incomodarse.
Y el único que no se equivoca… es el que no hace nada. Emprender no es hacerlo perfecto. Es animarte a hacerlo, corregir y seguir.
Visita las tres sedes de Rafael Café:
📍 Urrelo: Jr. Guillermo Urrelo 837
📍 Gob. Regional: Santa Teresa de Journet 394
📍 Baños del Inca: Av. Manco Capac 226
📞 965771787


